Corría el mes de febrero de 2014, concretamente el fin de semana del 22 al 23. Era sábado por la noche en casa de Benet y estábamos pasando el rato jugando a juegos de mesa. Tras un par de partidas empezamos a soñar, ¿y si creamos nuestro propio juego de mesa?

Al cabo de unos minutos ese sueño se convirtió en una idea, y dicha idea ya empezó a tomar forma, como si fuera un ente diferenciado, un feto. Durante el siguiente mes vimos crecer a nuestro embrión, hasta que por fin vió la luz nuestra primera versión.

Nuestros deseos para este juego, ya desde su concepción, se pueden resumir en tres. El primero, el más importante, deseábamos que fuera un juego de mesa con rol integrado en cada mecánica y en cada interacción, de manera que al terminar la partida los jugadores pudieran reconstruir la historia que acababan de vivir con total coherencia. También deseábamos que fuera un juego agresivo y dinámico, en el que sucedan muchas cosas, con dosis de emoción en cada decisión. Por último, queríamos que el juego tuviera una parte importante de gestión, que fuera un juego en el que la estrategia tuviera más peso que la suerte.

Space Opera nació por la ilusión de jugar a un juego hecho por nosotros y creció convirtiéndose en una plataforma donde poder homenajear a todas las obras de ciencia ficción que algún día nos hicieron vibrar. Eso es exactamente lo que queremos transmitir a cada jugador, que se emocione cada vez que reconozca una referencia y que se sorprenda a sí mismo viviendo las aventuras de sus personajes favoritos de ciencia ficción. Este es un homenaje a todos lo autores que nos hicieron mirar a las estrellas y soñar que un futuro entre ellas es posible.

¿Hasta donde? Hasta las estrellas.