Relatos

12. La simian Olivia García y la viridian en… El ritual

¡Por todo lo trascendente! Cómo ha pasado el tiempo. Hace ya más de un año que empezó este viaje huyendo de la estación intergaláctica de Aurigae. Mi hijo cumple los quince años dentro de dos semanas. Ay James, cuánto has crecido. Lamento las circunstancias. Esta no es la vida que quería para ti. Vivimos en peligro y frente a un futuro incierto. Es probable que tras algún salto encontremos un sistema transitado, pero llevamos más de treinta saltos y nada. Cuánto tiempo más pasaremos vagando por este rincón de la galaxia.


Con más motivo aún, debo celebrar el cumpleaños de James como se merece. Esto no se puede posponer. El quince aniversario de nuestros jóvenes humanos es un momento muy importante en nuestra cultura. Es cuando realizan el ritual por primera vez. Cuando ven su yo interno y observan en que se convertirían al trascender, pasando de ser jóvenes a iniciados.


Ojalá mi marido estuviese con nosotros, pero él trascendió hace dos años ya y no creo que pueda encontrarnos. Hablé con los trascendidos que encontré en la enana marrón y les pedí que se pusieran en contacto con él. No pierdo la esperanza.


Cerebros voladores es como comúnmente la gente no iniciada se refiere a los trascendidos. Me resulta un apodo un tanto despectivo, igual que llamarnos simians a los humanos, pero es como se nos conoce. Puede que sea debido a la envidia, pero no soy nadie para juzgar.


El problema es que para realizar el ritual se necesita una comunidad y la bebida sabia. Para hacer la bebida sabia son necesarias cuatro substancias de origen vegetal, tres alucinógenos y un catalizador. Da la casualidad que la psique de las viridians está compuesta por estas mismas substancias. Aunque la psique de las viridians no es pura, pues está impregnada por sus propios pensamientos, puede servir como sabia.


Debí haber hablado con la viridian antes. Espero que no se moleste por pedírselo con tan poca antelación, pero me da respeto pedir algo tan íntimo como su propia psique para que nos la bebamos. Me dirijo a ella.

- Hola querida. Necesito hacerte una petición. Dentro de dos semanas, mi hijo crece y querría realizar un ritual. Tu conoces las tradiciones de los trascendidos, ¿podrías prestarnos parte de tu psique? Mi motivación es el amor hacia mi hijo.

Recibo un mensaje en mi comunicador que dice “con mi psique dirigimos el ritual”.

- No te entiendo, ¿Quieres dirigir el ritual? ¿Estar presente?

Me responde “sí, dirijo”.

- Entendido. Muchas gracias. Espero que sepas lo que significa esto para mi.


Le pido al comandante un día de permiso para la fecha del cumpleaños de James y me lo concede. Invito a la tripulación por si alguien quiere participar. En cuanto Asha se apunta, los demás azurus también. Maille acepta la invitación y, curiosamente, Scar también. Los calderanos la rechazan educadamente pues ellos solo toman psicoactivos en caso de emergencia o necesidad. Los demás militares deben permanecer en sus puestos. Reservo una sala de la zona de recreo y la decoro con paños y telas de colores relajantes. Todo está listo.


Llega el gran día. Despierto a James por la mañana cantándole cumpleaños feliz.

- Buenos días mamá.

- Buenos días James. Hoy es el gran día, cariño. Hoy te convertirás en un iniciado. - y le beso la frente.

Pasamos la mañana conversando sobre lo que significa este día y sobre las experiencias que se viven durante el ritual. Los invitados nos acompañan y les informo de cómo se llevará a cabo.

- Cada uno lo vive a su manera. Muchos lo pasan fatal durante su primer ritual pero no debéis tener miedo. La sabia perdona.

- Yo no tengo miedo, pero si hay algo que me preocupa. Y si lo que veo dentro de mí no te gusta. No quisiera decepcionarte.

- James, eres mi hijo. Yo siempre te apoyaré.


Hacemos una comida ligera y, tras un par de horas, nos dirigimos a la sala que he preparado para realizar el ritual. La viridian nos espera dentro, en el centro de la sala. Ha dispuesto asientos en círculo alrededor suyo y enfrente de cada asiento una copa con la bebida sabia, con su psique. Al lado de la viridian, hay un pequeño gong y una maza. La escena es cálida y acogedora y su presencia en la sala la llena de vida y color.


Tomamos asiento y cogemos nuestras copas. Cuando todos estamos en posición, la viridan hace sonar el gong y nos bebemos la sabia. En perfecto silencio, empezamos a meditar.



Los noto. La comunicación se está abriendo. Estoy dentro de nosotros. Azul rayada se encuentra en un torbellino. Azul oscuro se enfrenta a sí mismo. La chica se enfrenta al vacío. Azul moteada se enfrenta a los demás. La iniciada está expectante y su hijo curioso. Con el más duro nos sentimos solos.


El más duro es una puerta, su psique se comunica. Le acompañaré en un viaje al corazón de los demás. Él será nuestra voz. Habla.


Crik. Lo estoy notando. Siento una conexión telepática que proviene de mi interior. Es la viridian, soy yo. Es como si volviera a formar parte de un conjunto, como si volviera a ser nosotros. Pero sigo estando solo. Sigo siendo yo.


Vamos, veremos si no fueras tu. Cómo puede ser, cri. Me veo a mi mismo desde fuera. ¿Soy Misha? ¿Quien soy? Porqué es tan difícil responder esa pregunta sin mirar a los demás. Un vacío en mi interior me absorbe hacia la soledad y la marginación. No puedo esconderme, debo huir. Siento tanto vértigo que termino vomitando. Ese no era yo, ¿quien vive su vida con tanta angustia innecesaria? Crik.


Más que ver. Misha está vomitando frente a la viridian. Mal viaje. Debo concentrarme. En mi interior hay demonios que debo combatir. ¿Y si no soy lo suficiente fuerte? ¿Y si mi espíritu no es lo que pretendo ser? Siento las arcadas de Misha como si fueran propias. Me falta valor para enfrentarme a mi mismo. Aquí tampoco nos encontrarás.


Está oscuro. Qué oscuridad tan profunda. El vacío. Es sobrecogedor. No hay nada y es enorme. Es claustrofóbico y agorafóbico a la vez. El miedo. Yo no amo mi vida pero no podría vivir con este miedo. crik


Vish y Maille también empieza a vomitar. Esto parece un campo de batalla. Debo aguantar. Debo honrar a los espíritus y mantener la moral alta. ¿Miau? ¿Quién está ahí? Crik. Continuamos después. ¿Ya está? ¿Eso es todo? No.



La viridian hace sonar el gong. Ya ha pasado la primera parte. Tras dos horas de sesión, tenemos diez minutos para comentar. Entonces, empezará la segunda sesión con otra toma de sabia.

- Ha sido muy duro. Miau… Yo no sé si quiero volver ahí. - dice Misha.

- No seas exagerada. - responde Asha.

- Ha maullado duro pero ha habido entrenamientos peores. Yo creo que deberíamos seguir.

- Vish está en lo cierto. - intervengo. - Lo peor ya ha pasado. Hemos entrado en conexión y nos hemos visto a nosotros mismos. No siempre es agradable pero al final siempre te acabas perdonando.

- Yo siento que esta experiencia nos está uniendo más que nada. Me encantaría que siguiéramos juntos. - pide mi hijo.

Entramos en la sala y volvemos a nuestros asientos. Otra toma de sabia ya está preparada frente a nosotros. El viridian toca el gong y nos la bebemos.



La puerta del duro sigue abierta. Hablamos y reanudamos el viaje. Entiendo que la viridian pretende ayudarme. Quiere que me vuelva a sentir como si formara parte de una mente colmena otra vez. Crik. Pero esos recuerdos no me gustan. No nos gusta estar solos. Somos conjunto. ¿Aislados somos menos?


Contempla. Siento paz y harmonía en mi corazón. Veo a los demás y siento piedad. No sentimos piedad. Debemos mirar bien. Es cierto, no es piedad. Es compasión, es amor. Misha vuelve a vomitar. Pobrecita, lo ha pasado muy mal últimamente. Espero que pueda reponerse. James, mi hijo. Crik, ¿mi hijo? Cuánto ha cambiado. Lo reconocemos. Ha crecido mucho. Solo espero que siga siendo él mismo. Sé que harás cosas grandes. Una sensación del amor más luminoso e inspirador me invade.


Nosotros somos conjunto. Los que no lo son se lo imaginan con fuerza. Lo entiendo. Gracias, cri.



¡Gong! Otros diez minutos de descanso.

- ¿Cómo lo llevas cariño?

- Muy bien mamá. Los mareos de la primera parte han desaparecido. Siento que puedo comprender.

Estoy muy contenta. En estas circunstancias, el ritual no podría estar yendo mejor.

- ¿Y tu Misha? ¿Cómo estás?

- Bien, gracias Olivia. Maúlla duro pero es un honor compartir esta experiencia con vosotros.

- Empiezas a hablar como una azuru. - interviene Asha. - Sigue así.

- Miau.

Volvemos a nuestros sitios, el viridian toca el gong y hacemos la última toma de sabia.



Volvemos a ser nosotros… ¿Skar? Por fin te has aprendido mi nombre. Crik. Llevamos cuatro horas formando conjunto. No sabemos mi nombre. Skar es mío, ¿Viri? Nos gusta. Seremos uno con el joven. Su visión es necesaria.


La curiosidad de James se ha convertido en anticipación. Está nervioso. Después de este ritual deberé volver a elegir pero aún no lo tengo claro. ¿Sigo como civil o me alisto como recluta? No quiero decepcionar a mi madre. Ayudamos. Veremos a los demás. Crik. No estoy solo, ¿verdad? Alguien me acompaña. ¿Skar? Todos nosotros.


Wow. Estoy en la situación de Misha. ¿Por qué duda tanto? Ella es buena por sí misma. Soy buena para mí. Existen muchos más espíritus que los que puedo ver. ¿Espíritus? Debo haber visto esta palabra en sus pensamientos. Él consigue enlazarnos. Es muy listo, cri.


¿Ahora soy Vish? ¿Contra quién estoy luchando? ¿Contra Vish? Aquí está mi determinación, ¿qué es ese otro Vish? Parece furioso y malvado. ¿Es un monstruo? Es mi sombra. No, espera, ¡es mi fuerza! Debo perdonarme por ser fuerte. He de empezar a serlo. Alcanzó resolución. Es compasivo, crik.


No me puedo creer que Maille sienta tanto miedo. Esta oscuridad infinita, este vacío existencial. El miedo al propio miedo. ¿Cómo puede combatirse? Si siempre me siento así por dentro, soy más dura de lo que parezco. No huiré del miedo, lo enfrentaré, le miro a la cara. ¿Qué veo? ¿Y si mi vida no tiene valor? ¿Qué sentido tiene una existencia sin rumbo? Donde no hay nada todo está por construir. Sentido e inspiración. Es valiente, crik.


Asha. Su mente es como un lago en calma y su voluntad levita sobre él. Cada vez que algo perturba ese lago, ella corre a impedirlo. Es una calma tensa. Nunca puedo relajarme, siempre atenta a todo aquello que los demás puedan lanzar al lago. Y me pregunto, ¿por qué no me baño? Abrió horizontes. Es sabio, cri.


¡Es mi madre! Cuanta paz. Contemplación e introspección, todo en perfecto equilibrio. Qué motiva esta sensación. ¿Es amor? Siento amor por todos y por la existencia misma. Existir no es un infierno, es todo lo que hay. La existencia debe ser amada y deseada. Por ello es tan importante trascender y existir eternamente, ¿o no? No proyectes dudas.


Vuelvo a mi perspectiva. Skar, cierra la puerta. Esto se acaba, ¿cri? Seres con grandes promesas. Siempre sorprendentes. Nunca dos igual. La conexión se cierra. Debo permitirlo. Deben descansar.



Suena el gong tres veces y parece que despertamos de un encantamiento. Todos estamos felices y despejados. Nuestros cerebros aún sufren los efectos de la sabia pero el trabajo ha terminado. Ha sido un ritual precioso.

- Felicidades hijo mío. Ya eres un iniciado, todos lo sois. ¿Qué os ha parecido el ritual?

- Me siento mayor ahora que antes de empezar. No sabía que había tanto dentro de mí. - responde James.

- Yo me encuentro muy en paz conmigo mismo. Creo que nunca he maullado tan relajado. - añade Vish y empieza a ronronear.

Misha se pone a ronronear también y añade.

- Al principio maullaba en un laberinto de emociones y malestar, creía que nunca dejaría de vomitar, pero luego me he sentido muy querida. Gracias por invitarme.

- Ha sido un placer. Esta sensación agradable es el efecto secundario de haber tomado la bebida sabia. Os durará unas cuantas horas. ¿Y tu Asha? ¿Cómo estás? - pregunto.

- Una experiencia curiosa. Como meditar en un campo de batalla. Siempre tensa, siempre controlando la situación. Es un buen entrenamiento aunque tal vez debería maullar más relajada.

- Ronronea con nosotros. - le pide Misha.

- No sé si puedo…

- Tan solo maúlla libre.

- Tiene razón Misha. - añado. - Somos casi como familia. No hay nada que temer, solo déjate llevar.

Asha ronronea levemente.

- Soy tan feliz. - expresa Misha.

- Skar, ¿Cómo estás? - le pregunto.

- Ya no me siento tan solo, crik. James, estuviste muy bien ahí dentro. Por cierto, a la viridian le gustaría que le llamemos Viri.

- ¿Maille?

- Al principio mal, con vómitos y tal, pero luego, ¡vaya subidón!

Viri nos envía un mensaje a nuestros comunicadores que dice “felicidades a todos”.


Seguimos unas cuantas horas charlando sobre el ritual y las sensaciones que sentimos. Todos están entusiasmados. El efecto secundario de la sabia es muy placentero y nos anima a compartir nuestras experiencias. Maille y Misha hacen las paces. Ya vuelven a confiar la una en la otra. Pasamos un rato fantástico. Hasta se nos une Skar.


Cuando todos empiezan a retirarse a sus camarotes, hablo con mi hijo.

- Muchas felicidades hijo mío. Estoy muy orgullosa.

- Gracias mamá. Verás… yo quería decirte algo, pero tengo miedo de decepcionarte.

- ¿De qué se trata cariño?

- Quiero alistarme como recluta. Me prometiste que podría volver a elegir tras el ritual.

- Pero, ¿porqué? No ha sido un mal año, ¿verdad?

- No, no es por eso.

- Ahora que ya has hecho el ritual, podemos repetirlo y seguir aprendiendo sobre nosotros y la trascendencia. Y puedes seguir tus estudios junto a Aurea y Eriz.

- Lo sé y no quiero dejar eso.

- ¿Entonces?

- Tenía dudas pero… Desde el ritual que lo veo claro.

- Pero, ¿Cómo?

- Había un mensaje de fondo, ¿no? algo inducido.

- Si, sería la conciencia de la viridian, pero no era un mensaje contradictorio con nuestras costumbres.

- Yo también lo noté. Era algo así como “solo existe la voluntad, la voluntad de existir”.

- Si bueno, muy resumido claro, pero algo así. Por eso tiene sentido la trascendencia, permite que tu voluntad siga existiendo.

- Pero, ¿cómo la ejerces si no tienes cuerpo?

- Inspirando a los demás.

- ¿Y ya está? ¿No crees que perder capacidad para ejercer tu voluntad te resta existencia? No lo sé mamá. Aún tengo dudas, pero quiero experimentar. Necesito ponerme a prueba.

- Lo entiendo hijo. - una lágrima fluye sobre mi mejilla. Abrazo a mi hijo. - Te quiero.

- Yo también te quiero.


Fin del duodécimo capítulo.


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