Relatos

Configuración Reptiliana

Tenía que aparentar normalidad después de lo que había visto, pero su paso era lo más ligero posible sin llamar la atención. La nave le parecía más concurrida de lo habitual, aunque eso no era posible.


Sus congéneres le cerraban el paso y las puertas automáticas tardaban más de lo habitual en abrirse. ¿Se estaba volviendo paranoico? Era más fácil creer eso de sí mismo que aceptar lo que acababa de ver en su pantalla radar, pero había revisado la información 6 veces y en todas ellas llegaba a la misma conclusión.


El largo camino hacia el camarote de la comandante le había dado tiempo para intentar aceptar la situación, pero aún no tenía ni idea de cómo iba a explicarle al alto mando de la flota lo que acababa de ver.


- Soy el vigilante jefe del espectro galáctico, necesito hablar con la comandante. - La guardia de la puerta le miró de arriba a abajo antes de responder:

- Nuestra comandante está descansando y un capullo como tu no va a molestarle. ¿O acaso quieres que nos quiten a amboss nuestra ración durante una semana? - El doctor Clojkhe ya sabía que no iba a ser fácil convencer a la terca guardia. Pensó durante unos segundos y finalmente respondió:

- Te aseguro que si no puedo hablar con ella de inmediato acabarás muerta de hambre.

- Serás pesado. - Dijo la guardia en voz alta sin importar que le estuviera oyendo. - ¿Qué hay tan importante que no puedas comunicar al segundo de abordo?

- Sé como funciona la cadena de mando, no soy un estúpido. Te digo que dispongo de información que tengo que comunicar a la comandante de inmediato. - El guardia mostró su larga lengua en señal de desprecio antes de comunicarse con el interior del camarote que custodiaba.


Tras una espera de diez minutos el doctor Clojkhe se encontraba por fin dentro del camarote reunido con la comandante Maitzz.


- Señora, hemos detectado un salto extraño desde Sol hacia el sector Rojo en los radaress de monitorización del Espectro Galáctico.

- Continúa.

- He analizado los datoss de configuración previa y configuración posterior de la flota que ha realizado el salto. He analizado la huella espectral, el residuo energético... Luego he vuelto a comprobar los datoss una vez, luego otra vez...

- Dime chico, ¿y a que viene tanto remilgo? ¿porque me molestas en mi camarote?



- He llegado a una conclusión... - El doctor vacilaba ahora en sus palabras, pero, ¡maldita sea, lo había comprobado hasta 6 veces! - una conclusión que, aún siendo imposible, es la única...

- Dímelo de una vez, ¿quién ha realizado el salto?

- Nosotros. Nosotros hemos realizado el salto.


Durante unos instantes, el silencio invadió la sala. La comandante Maitzz inspeccionaba al doctor Clojkhe con incredulidad. Él era el mejor en su campo, ¿no?


- Vamos a la sala de mando, muéstrame esos datoss de inmediato.

Parecía mentira, por lo tensa de la situación, pero la manera en que la comandante Maitzz había brincado del sofá derramando una jarra llena de agua sobre sí misma había resultado cómica, y hasta ella se había dado cuenta.


¿Cómo era posible, que ellos mismos hubieran realizado un salto en otro punto del universo? ¿Qué clase de broma galáctica era esta?


Aún así, confiaba en el buen hacer y los análisis del doctor Clojkhe. Fue ella quien lo había nombrado jefe de análisis del espectro galáctico al comprobar que no había nadie más rápido en su generación analizando la amalgama de datos que les permitía escudriñar quién, cuándo y hacia donde se realizaba un salto.


Eran datos de vital importancia para la supervivencia de todos los reptilianos, y sabía bien que la capacidad y categoría de quien ocupara el puesto tenía que ser equiparable a las mayores mentes de la sociedad, como la de los mejores científicos e ingenieros que investigan y construyen las naves que los mantenían con vida.


Después de revisar los datos con Clojkhe, no menos veces de las que ya lo había hecho el propio doctor con anterioridad, ya no le quedaba ninguna duda. Sus análisis eran correctos.


La situación que se le planteaba a la comandante iba más allá. Sus conclusiones hacían presagiar más incertidumbre aún que las del doctor Clojkhe. Lo más seguro para la supervivencia era llegar y atacar, pero los conflictos morales eran enormes. ¿Cómo iba a preparar a la flota para dicho acontecimiento? Estaba a punto de anunciarlo  y ya no había vuelta atrás.


Pulsó el intercomunicador general desde su cuadro de mando, con total seguridad sobre las palabras que iba a pronunciar a continuación:


- Tripulación de todass las navess de la flota reptiliana, les habla la comandante Maitzz. - Todos los reptilianos del universo dejaron sus tareas, hasta las crías del laboratorio prestaban atención cuando la comandante se dirigía a ellos. - Nuestro espectro galáctico ha detectado un salto al sistema Betelguese y nos dirigimos hacia allí de inmediato. Prepárense para el encuentro con otra flota reptiliana.


El impacto de la noticia había conseguido que la vida cotidiana de la flota se detuviera por completo, como si la comandante aún siguiera hablando por el intercomunicador, aunque hacía ya bastantes minutos que había terminado.


¿Otra flota reptiliana?


Durante millones de años los reptilianos saltaban de un lado a otro de la galaxia, y habían acontecido todo tipo de encuentros. Encuentros con flotas enemigas que habían liquidado por completo, contra los zajanos habían sufrido derrotas que mermaron su población y también habían negociado e intercambiado recursos con los calderanos y otros seres de la galaxia.


Pero nunca antes se habían encontrado con otra flota reptiliana. ¿Era posible que los pocos reptiles que no habían conseguido abandonar el sistema Sol a tiempo antes del Gran Impacto, hubieran sobrevivido a la catástrofe y millones de años después estuvieran también saltando por toda la galaxia? ¿Qué intenciones tenían? ¿Eran pacíficos o buscarían venganza?


A través de los espectros galácticos, los reptilianos habían aprendido a analizar todos los datos posibles para saber quién saltaba y hacia dónde saltaba. La distribución de la flota, la energía desprendida… Todo indicaba que sin duda eran otros reptilianos los que habían saltado. Todos los datos coincidían.


El salto fue bien, pero fue diferente a todos los demás. Saltaron y se situaron a una distancia prudente. Al ser detectados, la otra flota aminoró la velocidad de inmediato, y mandó de vuelta a sus naves de explotación de recursos. Apenas se habían movido del sistema desde entonces. Sin duda ellos tampoco se esperaban el encuentro y aguardaban acontecimientos.


La comandante Maitzz creía que el salto detectado habría sido el primero de sus congéneres,

y sería la primera vez que esos seres tuvieran contacto en la galaxia, así que había sido paciente para no asustarlos pero tampoco podía dejar a su flota esperando toda la eternidad, debía dar algún paso.


- Mandaremos un mensaje de comunicación.

- Pero comandante, ¿y si no nos entienden?

- Esa flota navega usando exactamente nuestra misma configuración. O hablan nuestra misma lengua o la han estudiado o hablan intermundo.

- Pero, ¿cómo van a creerse que también somos Reptilianos?

- Mmm… Mostrándonos. Adjunta una captura.



***Aquí la flota reptiliana, está es nuestra imagen identificadora. Venimos en son de pazz***


Las horas de espera parecieron días, pero por fin estaban recibiendo respuesta.

La comandante quería aparentar estar tranquila delante de sus subordinados. ¿Pero, por muchas guerras y situaciones límite que hubiese pasado, como no iba a estar nerviosa?


El mensaje de respuesta llegó. Era imposible. Había acabado tan convencida de haber encontrado nuevos hermanos galácticos...


- Pero esos seress... ¡Son Simioss!


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