Relatos

7. El insectoide Skar y el machina sapiens en… La trampa

Procesando pensamiento:

Residentes mayormente no agresivos. Supervivencia asegurada por el momento. Impera decidir nuevas directrices. Desconexión con la red machina.


Procesando cuestión:

Cuál es mi objetivo.


Procesando pensamiento:

Directriz principal; sobrevivir y recabar información. Almacenar información y encontrar conexión con la red machina. Debo conectarme a los sistemas de la Medusé y monitorizar.


Realizando conexión remota...


- ¡Apaga ese aparato! Crik. Esta parte de la historia me corresponde contarla a mi. Pasó hace mucho tiempo, pero aun lo recuerdo como si fuera ayer. Creo que mi implicación fue mayor que la tuya o que la de ese trasto registrador.

- Tienes razón Skar. - responde el comandante James Chong. - Adelante, continúa con la narración.

- Bien. Cri. Regresábamos de nuestra estancia en el satélite. Estábamos los cuatro reclutas, mi soldado, Diert y Xcher en el hangar de la Medusé cuando los zajanos nos tendieron la trampa…


Nos emboscaron cuando salimos de la cápsula de descenso. Habíamos pasado unos días agradables en la superficie del satélite. Aun así, debo admitir que me había disgustado estar lejos de mi soldado. Mi único soldado. Crik. Mi hijo.


Uno de mis incontables hijos más bien. Yo era un consorte bastante valorado por nuestra reina aunque no fuera su favorito. Poseo dos cualidades que ella sabía apreciar. Mis hijos son perfectos como soldados de infiltración, fuertes, versátiles y del tamaño ideal para entrar en naves humanoides, y yo soy relativamente agradable de ver para otras especies o reinas.


Esta última cualidad me diferenciaba mucho de sus otros consortes y por eso me usaba para llevar las relaciones diplomáticas. Crik. Mi ex reina era una tirana y la mayoría de sus hijos eran monstruosos. Nadie quería tratar con sus consortes. Su favorito, un tal Crey’rk que engendraba poderosas naves de guerra, hasta a mi me impresionaba verlo. Cri. ¡Que se fastidie! Mataba a sus consortes beta la muy sádica. Tendría que procrear muchas veces para reemplazarme.


Yo estaba en la Medusé huyendo de ella. Perdí el control de todos mis soldados en cuanto llegó a las cercanías de la estación intergaláctica. De todos menos uno, mi soldado. Los sapos psíquicos aparecieron cuando ella entraba en la estación y obligaron a evacuar por suerte.


Ese soldado era mi favorito, el único que quedaba de mi primera fecundación. No perdí el control sobre él pues lo estaba acariciando cuando mi ex reina ejerció su poder. Lo abracé con todas mis fuerzas en cuanto lo noté. Se quedó conmigo cuando ella evacuó. Cri…


Disculpa, crik. Me he desviado.


Edros nos dió instrucciones cuando comunicamos con él. Los zajanos habían destruido la entrada de nuestro transbordador más cercano. Podíamos andar durante casi un día a través de la nave o podíamos intentar cruzar el hangar hasta el otro transbordador y esperar que no estuviera destruido. Ambas opciones con los zajanos acechando, cri. El comandante Edros nos ordenó cruzar el hangar. En el peor de los casos el transbordador estaría destruido y los zajanos nos atacarían pero teníamos más opciones en ese escenario que si nos atacaban por los recovecos de los corredores de la nave.


Ejecutamos las órdenes. Formamos. Diert abría camino seguido por mi soldado. Asha, Vish y Carlos los seguían. Xcher y yo cerrábamos la retaguardia. Al poco, recibimos comunicación con el puente.

- Al habla el comandante Edros. Hemos usado el transbordador de estribor y funciona perfectamente. Está en la parada del puente. Lo mantendremos aquí para asegurarnos que no lo destruyen. No podemos enviar refuerzos. Skorzy y yo debemos defender la zona segura y el machina sapiens se niega a cooperar militarmente.

- ¡Maldito machina sapiens! - exclamó Diert.

- Debéis centraros. Sobreviviréis si seguís vuestro entrenamiento. Comunicaros cuando tengáis la parada del transbordador asegurada y os lo enviamos. Diert, estás al mando del equipo.

- A la orden señor.

Que difícil es organizar a la gente sin poder usar control psíquico. Cuánto tiempo perdido en comunicarse.


Avanzábamos a cubierto bajo las cápsulas estacionadas. Así era más fácil que nos acecharan cuerpo a cuerpo pero debíamos evitar que nos disparasen a campo abierto. Cuerpo a cuerpo contábamos con ventaja numérica al menos. Crik. De vez en cuando recibíamos una ráfaga de disparos. Cuando identificábamos su procedencia y devolvíamos el fuego, los zajanos se desplazaban. Eso nos daba unos segundos de margen para movernos entre cápsulas y buscar nuevas coberturas.


Mi soldado avanzaba primero y escupía ácido a discreción para cubrirnos. Es curioso narrar esto en esta lengua. Cuando estoy junto a mis soldados no los percibo como algo distinto a mi. En una de estas maniobras, la cápsula que teníamos enfrente explotó cuando mi soldado se posicionaba. Diert no fue alcanzado por poco. Mi soldado voló por los aires hasta caer cerca nuestro debido a la explosión. Estaba severamente lastimado. Tenía dos patas rotas y una de sus pinzas completamente calcinada. Por suerte, había sobrevivido gracias a su resistente exoesqueleto. Cri. Me acerque a los restos de la explosión y recogí algunas piezas metálicas. Diert y Xcher nos cubrían con sus armas para que pudiéramos avanzar. Con las piezas recogidas y mi saliva ácida creé refuerzos para las patas rotas de mi soldado y convertí su pinza calcinada en un escudo de metal. Podría seguir avanzando y siendo útil. Los demás nos armamos con los restos.


Los zajanos no se atrevían a enfrentarnos cuerpo a cuerpo. De haberlo hecho probablemente los habríamos matado pero, ¿cuántos de nosotros hubieran muerto? Nunca hay que infravalorar a un zajano. Salvo el Metahombre, que tal vez sólo sea una leyenda, no hay individuo de ninguna especie que les supere en un combate singular. Crik.


Estábamos cerca de la parada del transbordador tras casi una hora de avanzar penosamente. Entre nosotros y la parada no había ninguna cobertura más.

- Equipo, este es el momento que los zajanos esperaban. - dijo Diert mientras disparaba su arma. - Nos lo jugamos todo en este movimiento. ¿Alguna idea?

- Seguramente los zajanoss intenten destruir la parada para acecharnos entre los corredoress de la nave. - respondió Xcher.

- Estoy de acuerdo, pero no podemos olvidar nuestros flancos ni nuestra retaguardia. Scar, ¿a qué distancia podéis disparar ácido tú y el soldado?

- Yo a unos treinta metros. Mi soldado a más de cincuenta. crik.

- Está bien. Xcher y el sodado avanzaréis en vanguardia, a unos diez metros de nosotros. Os quedaréis a veinte metros de la parada y esperaréis a que los demás crucemos. Xcher, usa al soldado como cobertura si es necesario. Los demás avanzaremos en pelotón y os cubriremos la retaguardia. Debéis impedir que destruyan la parada del transbordador.

- A la orden. - respondieron Xcher y los azurus.

- A mi señal. ¡Ahora!


Íbamos a paso ligero pero sin correr. El grupo de vanguardia disparaba en todas direcciones alternativamente mientras avanzaba. Recibimos fuego desde una de las salidas exteriores del hangar. Estas salidas eran las que usaban las naves y las cápsulas para entrar o salir de la Medusé. Cada salida tenía dos puertas para evitar la descompresión del hangar. Estaban ambas cerradas y un zajano a su lado. Devolvimos el fuego desde el grupo de retaguardia. Xcher y mi soldado seguían avanzando.


Otro zajano apareció disparando frente al grupo de vanguardia cuando estábamos a menos de treinta metros de la parada del transbordador. Mi soldado se cubrió con la pinza convertida en escudo y Xcher se posicionó detrás devolviendo el fuego. Nosotros seguimos cruzando fuego con el zajano que estaba en la puerta de salida al exterior. Los dos zajanos estaban a la vista. ¡Crik!

- Skar conmigo. Los demás reclutas, ¡apoyad a vanguardia! ¡¡Ya!! - ordenó Diert.

Asha, Vish y Carlos corrieron hacia el grupo de vanguardia.


En ese momento el zajano que estaba cerca de la parada soltó una granada de mano para destruirla. No se que me pasó. Creo que sentí como si mi vida no valiera nada. Ignoré las órdenes en una maniobra suicida. Alcé el vuelo y empezé a disparar ácido sobre la granada. La granada se hundió bajo el suelo y explotó, pero no destruyó la parada del transbordador. Mi soldado escupió al zajano infligiéndole graves quemaduras y éste huyó hacia los corredores de la nave. Xcher y los demás reclutas corrieron hasta la parada y aseguraron la posición.

- Diert al habla. ¡Envíen el transbordador!


Recibí dos disparos en mi abdomen mientras volaba y las dos puertas de la salida exterior se abrieron. ¡Caí en la trampa! Empezó la descompresión del hangar y fui absorbido hacia la salida. Me agarré a la primera puerta mientras una increíble fuerza tiraba de mí hacia fuera, hacia el vacío del espacio. El zajano se acercó a mí y aplastó una de mis pinzas.

- ¡Que lástima que no me pueda quedar tu trofeo! - dijo.

Pero yo no era uno, era dos. ¡Crik!


Hice que mi soldado corriera acercándose a mi posición mientras el zajano le disparaba, ignorando los daños. Escupió al zajano en cuanto lo tuvo a tiro. Xcher y Diert apoyaron el fuego desde la distancia, pero se veían limitados por no querer dañarnos. Nuestro exoesqueleto está preparado para soportar el ácido de nuestra saliva por suerte para mí, cri. El zajano huyó malherido.


Mi soldado se había acercado demasiado y empezaba a ser absorbido por la descompresión. Yo no alcanzaba la palanca de cierre de emergencia. Hice que mi soldado saltara para accionarla y lo consiguió, pero la puerta no se cerró a tiempo y fue expulsado al espacio. Crik…


Yo sobreviví. El hangar volvió a la presión atmosférica normal en cuanto se cerraron las puertas de emergencia. Vi como mi soldado moría en el frío del vacío. Sentí como daba sus últimos espasmos, como la vida se le escapaba. Sentí como si fuera yo el que se moría. Había tenido sensaciones similares antes, pero nunca de manera tan intensa. Tardó más de dos minutos en morir. No aparté la vista. Cri. Entendí porque hay otras especies que lloran. De haber tenido lagrimales hubiera llorado. Era un buen momento para hacerlo.


El transbordador tardó tres minutos más en llegar. Lo tomamos y volvimos al hangar. Todos me dieron el pésame. Todos querían consolarme. Me decían que gracias a su sacrificio los zajanos estarían tranquilos una temporada. ¡Que me importaba eso! ¡Crik! Estaba solo. Nunca antes había sido solo uno. Y era por mi culpa. Yo había matado a mi soldado. ¡Yo! Por unos instantes desee volver con mi ex reina para no sentirme así. Después me quise morir. Morir era más apetecible que volver con mi ex.



Procesando pensamiento:

Mi decisión fue acertada. Ellos ya tienen lo que necesitan de mi. Yo no necesito nada de ellos. Me culpaban por no querer ayudar. Todos han sobrevivido salvo que el insectoide, que antes era dos, ahora es uno. Mi directriz principal es sobrevivir. No voy a arriesgarme.


- Tu sabes lo que es formar parte de un conjunto. ¡Crik! ¡Podrías haber impedido que lo perdiera! - recibo de Scar.

Exponer respuesta:

- Lo entiendo. Estoy desconectado del conjunto.

- ¡No entiendes nada! Maldito montón de circuitos. ¡Crik!


Procesando pensamiento:

Compañeros temperamentales. Puede que me dañen si no les ayudo. Debo asumir ciertos riesgos. Debo cooperar militarmente para asegurar mi supervivencia dentro del grupo. Cooperar será mi nueva directriz secundaria.


Fin del séptimo capítulo.


Feedbacks (0)
¡Comenta!

Name (required)

Email (required)

Website

Imagen CAPTCHA
Enter the code shown above: