Relatos

4. La reptiliana Xcher Pretjir en... La lucha

Después del discurso del comandante y recibir sus órdeness, Skorzy me ordena que encierre al vorbón acompañada del calderano llamado Erizz. Despierto al vorbón tras cercar su cuello con mi daga. Que asco. En cuanto se despierta, empieza a maldecir y a refunfuñar otra vez. Solo puede hacer eso. Es tan débil que es incapaz de zafarse. Lo noto en sus fofos brazoss, en la forma que tiene de moverse. Que ser tan inútil.


El comandante Edross se coloca frente al resto y abre la puerta del puente. En ese momento, un simian desconocido lo amenaza apuntándole con su arma e intenta tomar el mando de la nave.

- ¡Jovencito! ¿Sabes lo que estás haciendo? - empieza a decir Edross - ¡Esto es un motín! ¡Ordeno que se detenga!

- ¿No lo pillas viejo? ¡Ahora yo estoy al mando!

- ¡Soy el comandante Edros! Conozco a esta tripulación desde hace pocas horas y he logrado imponer mi autoridad. Obsérvalos, bien coordinados, obedeciendo mis órdenes. ¿Crees que un niñato como tú podría controlarlos?

El simian mira al grupo, ve a Skorzy al lado de Edross y luego me mira a mí. Ese es el momento. La orden había sido dada. Skorzy salta sobre el simian a velocidad endiablada. Agarra el arma del simian, se pone detrás suyo y le apunta a la cabeza antes de que él pueda darse cuenta de lo que está pasando.

- Orden cumplida. ¿Qué hago con este ejemplar?

- Encierralo con el vorbón e interrógalo. Se le quitarán las ganas de cuestionar mi autoridad.


De niñoss, todoss aprendemos cómo usar el traje térmico. Es una herramienta básica para nuestra especie que nos permite controlar la velocidad de nuestro metabolismo. Podemos calentarlo para acelerarnos y mejorar nuestros reflejoss y nuestra fuerza. También podemos enfriarlo para ser térmicamente indetectables o para hibernar y reducir nuestro consumo de alimento, agua y oxígeno. Ser seress de sangre fría tiene sus ventajass.


Skorzy es increíble. Yo también sé como usar mi traje térmico para potenciar mis reflejoss pero no con la precisión que lo hace ella. Sobrecalentó su traje térmico unos segundoss. Lo puso al límite, podría haber explotado o podría haber sufrido un ataque cardíaco. Pero ella es capaz, ella se atreve. De alguna forma sabe cuánto tiempo puede hacer eso y sabe cómo aprovechar ese instante. Los pocos que se atreven a intentar llegar tan lejos suelen morir o terminan siendo oficialess. Cómo lo habrá entrenado, es un misterio para mí.


Cumplimos las órdeness. Encerramos al vorbón junto con el simian en un camarote y, mientras el doctor Dom’jar cura las heridas del vorbón, Skorzy interroga al simian. Yo monto guardia fuera.

- ¿Cual es tu nombre?

- Que te importa.

- ¡Eso, eso! No dejes que te interroguen sin los permisos adecuados. ¡Sniffurlg! ¡Son unos bárbaros! - añade el vorbón.

- Se interroga a todo aquel que entra en la nave, son las órdenes. - replica Skorzy.

- ¿Solo sabes cumplir órdenes? - inquiere el simian.

- ¡Ni siquiera eso! ¡Hacen las cosas sin documentarlas!

- ¡Cállate vorbón! ¡Vosotros no hacéis más que joder al personal y rellenar papeleo! ¡Asco de gente! - dice el simian.

- ¡Y qué tiene eso de malo! ¡Incivilizados! ¡Prejuiciosos! Puaj. No nos entienden porque son unos bárbaros. En cuanto pueda pediré el permiso de asesinato improcedente y os mataré. ¡Os mataré a todos! ¡Blurp! Todos muertos... - y siguió refunfuñando y eructando de fondo mientras Erizz le curaba las heridass.

- Voy a ser franca contigo. - sige Skorzy. - Estamos en una situación precaria y tu eres un estúpido. Seguimos las órdeness de Edross porque ha demostrado ser un buen comandante. Ha sometido a todos los civiless sin usar la violencia. Tu no puedes jactarte de lo mismo. Si tu intentases dirigir, ¿cuánto tiempo crees que tardaríamos en revelarnos? ¿Lo has pensado? Si te interrogo es porque puede que algún día seas un miembro útil de la tripulación.

- Si respondo a tus preguntas, ¿alejarás al vorbón de mí?

- Eso no es negociable, tengo mis órdeness. Pero, tal vez, si informo positivamente sobre ti, el comandante te libere.

- Okey makey, colaboraré.


El simian se llama Carloss Cheikov, criminal exiliado. Llevaba cinco años refugiado en la Medusé, viviendo en la estación intergaláctica, cuando sucedió el accidente de los saposs. Nos cuenta que posee una pequeña plantación hidropónica de narcóticoss y alimentoss en su camarote. Dice no conocer de nada a los otros simianss, ni a Olivia y Jamess, ni a Maille. Lo dejamos encerrado con el vorbón.


Al salir Skorzy dice:

- Vorbón, cuando salgamos activa el cierre de emergencia.

- No lo haré, no sin el permiso adecuado.

- Si no lo haces te dispararemos, si lo haces te facilitaremos la documentación para justificar un cierre procedente y te obligaremos a cumplimentarla.

- Por fin alguien que habla civilizadamente… ejj-puj. Lo que hay que ver.

Salimos y el vorbón activa el cierre de emergencia. Nosotros hacemos lo mismo desde fuera y el camarote queda sellado, dejando al simian y al vorbón completamente encerrados.

- Buena jugada. - comenta Erizz.

- Los vorboness son muy estupidos. Solo hay que hablar su idioma. - responde Skorzy.


Volvemos con los demás. Nos cuentan que han cerrado e inspeccionado el sector cercano al puente. Disponemos de un almacén, una sala de ingeniería y un laboratorio, pero la enfermería ha quedado fuera del área sellada. Tenemos acceso a los camarotess de oficialess y a una zona de recreo con sus gimnasioss y cocinass. Tanto las salass de artillería como los cuarteless, así como el hangar, la fundición y la fábrica quedan lejos de nuestra zona segura. Ha sido difícil cerrar una zona con todo lo necesario que ignorase el invernadero.


El comandante Edross nos ordena elegir un camarote, ponernos cómodos y reunirnos con él en el puente. Skorzy me ordena que patrulle mientras los civiless eligen y nos ponemos a ello. Los simianss y los azuruss eligen unos camarotes cerca de la zona de recreo. El joven Jamess se discute con su madre porque él quiere su propio camarote. Los calderanoss eligen camarotes separados, Erizz junto al laboratorio y Aurea junto a la sala de ingeniería. Por supuesto, el camarote del comandante es para Edross y Diert elige uno cerca del puente. Skorzy y yo decidimos ponernos a primera fila, elegimos los camarotess más cercanoss al invernadero. La viridian parece que no quiere elegir.


Nos reunimos en el puente con los demás. Edross ocupa el puesto de comandancia, mirando hacia las pantallass de control y Diert está en el puesto del piloto. En cuanto entramos nosotras, las últimas en llegar, Edross gira su silla, nos mira uno por uno, y dice:

- A pesar de que seguramente la mayor parte de vosotros seáis unos nenazas, no sois una mala tripulación. Podéis mejorar, por supuesto. Debéis mejorar si queréis sobrevivir. Los zajanos nos atacarán, debéis dejar de ser simples civiles. ¡Debéis convertiros en algo más!

Esto no irá por nosotras. Sigue:

- A partir de ahora la jerarquía en la nave es la siguiente. Yo, Edros, soy el comandante de la nave. Mía es la última responsabilidad y la última palabra. Skorzy es la segunda oficial al mando. Mi responsabilidad recae en ella en mi ausencia. A nosotros nos trataréis de señor. Los oficiales civiles serán el doctor Eriz Dom’jar, oficial médico, y la doctora Aurea Dom’jar, oficial científico. Los demás debéis seguir nuestras órdenes siguiendo esta escala de mando. ¿Está claro?

- ¡Si señor! - respondemos todos.

- Como sé que muchos provenís de culturas sin ejercicio militar obligatorio os dejaré elegir si queréis ser considerados civiles o militares. Los civiles os encargaréis de las cocinas, la higiene y de aquello que os ordenen los oficiales civiles. Los militares recibiréis entrenamiento y tal vez tengáis la suerte de dar vuestra vida por los demás. ¡Decididlo! Cuando lo tengáis claro pasad a identificaros en este panel.


Me identifico en el panel como Xcher, militar. Jamess y su madre, Olivia, discuten durante un rato antes de inscribirse.

- ¿Cómo se te ocurre querer ser militar? No lo permitiré.

- ¡Pero mamá! Ellos van a entrenar y a explorar y nosotros qué, ¿en la cocina?, ¿fregando baños?

- Eres demasiado joven hijo. Aún no has cumplido los quince, en pocas semana cumples los catorce. Además, mientras tanto, podrás estudiar con Aurea y Eriz. Eso es interesante, ¿no?

- Los azurus no son mucho mayores que yo y dos de ellos se han apuntado…

- A tu edad, tres o cuatro años es mucha diferencia y ellos son azurus. Aún no has hecho el ritual. Cuando cumplas los quince, haremos el ritual y te dejaré volver a elegir, ¿de acuerdo?

- James, haz caso a tu madre. - intervino Edross. - Debes aprender a respetar a tus mayores.

- De acuerdo…


El comandante Edross ordena a todos los oficialess que se reúnan con él, a los civiless que descansen y a mi y a Diert nos ordena patrullar la zona segura acompañados por los nuevos reclutass. Mientras patrullamos, Diert se muestra distante y yo también. No intercambiamos más de dos palabrass. La mayor parte de la tripulación son mamíferos, Skorzy y yo reptilianas. Entiendo que sea difícil que empaticemos.


Tras la reunión de los oficialess, nos transmiten a nuestros comunicadores las ordenanzass diarias. Por las mañanas, Diert y yo debemos entrenar a los reclutass o patrullar alternativamente. Edross y Skorzy también se alternarán para entrenar a los reclutass y ocupar el puesto de mando. Por las tardes Diert y el comandante se encargan del puente y Skorzy y yo patrullamos y exploramos. Las comidas nos las preparan los civiless. Aurea y Erizz deben centrarse en reparar los motoress.


Llevamos tres díass con esta rutina y parece que los ánimos se han calmado. Edross decide liberar a Carloss para que reciba entrenamiento por las mañanass y explore con nosotras las zonass exteriores por las tardess, siempre bajo vigilancia militar. Es la primera tarde que viene con nosotras. Es un lastre. Creo que el plan del comandante es usarlo como cebo. Si no, no lo entiendo.


Skorzy y yo enfriamos nuestros trajes durante la exploración. Eso nos ralentiza, pero también nos hace más sigilosas e invisibles a detectoress térmicos. Él no, él canta como un pterodáctilo.

- ¡Vamos chicas! Creo que, si nos movemos un pelín más deprisa, cubriremos más terreno.

- Silencio. ¿O prefieres volver a visitar al vorbón?

- No, por favor. Lo que sea menos eso.

Un zajano cae sobre Carloss. Caliento mi traje térmico, le apunto y disparo. El tiro casi da a Carloss y casi da al zajano. Sigo disparando. El zajano huye y se pone a cubierto.

- ¡Retirada! - ordena Skorzy. Mientras corremos, hablando por su comunicador. - Zajanoss avistados, cercanos al cruce a estribor de la puerta de popa.

Por toda la nave resuena la alarma y la voz del comandante:

- Alerta roja, estamos siendo atacados. Todos los civiles encierrense en sus camarotes, los reclutas quedáis a las órdenes de Diert. Diert, ármalos y dirígelos a la puerta de popa, debemos cubrir la retirada de nuestros hombres.

Era una demostración de fuerza, ahora los zajanoss saben a que se enfrentan. No espero que eso los frene. El zajano sale de su cobertura y nos persigue mientras continúa el tiroteo.


Vamos con el traje a trescientos diez kelvin, corriendo y disparando. Carloss Cheikov nos sigue como puede. Llegamos al último cruce. La puerta de popa está abierta y detrás están Diert y los reclutass, cubriéndonos. Otro zajano cae del techo enfrente nuestro, Skorzy se detiene delante de él.

- ¡Corred! - grita.

Carloss y yo cruzamos las puertas. Skorzy se calienta a más de trescientos veinte kelvin y contraataca en unos segundoss. Empuja al zajano que tiene enfrente y lo aplasta contra la pared. Se separa de él disparando al zajano que nos perseguía mientras se mueve hacia nosotros. Enfría el traje justo al cruzar la puerta. Se ha puesto al límite demasiado tiempo, no podrá repetirlo.


Pero un zajano nunca abandona a su presa. Antes de que la puerta se cierre completamente, se cuela una granada de mano a través de ella. Corremos para ponernos a cubierto. Ningún herido por la explosión pero la puerta está reventada. Los dos zajanoss lanzan una rafaga de adverténcia mientras la cruzan. No podemos sacar la cabeza de nuestra cobertura y esperar solo hará que nos maten poco a poco.


Se oye un chirrido, un grito y otra ráfaga pero no en nuestra dirección. Salimos de nuestra cobertura apuntando con nuestras armass. Un insecto de más de dos metross agarra al zajano más rezagado con sus mandíbulass y lo lanza lejos por el pasillo. El otro zajano le dispara y le inflige graves dañoss pero el insecto los ignora y sigue avanzando hacia él. En un último esfuerzo, agarra una pierna del otro zajano con una pinza y lo derriba.

Otro insecto, que tiene un torso de aspecto humanoide, aparece de entre las sombrass, vuela y se posa sobre el zajano derribado.

- Descansa pequeño. Crik. - le dice al primer insecto que está medio destrozado. - ¡Zajano! ¡Lárgate de aquí! ¡Criiik! ¡Y no vuelvas!

Agarra al zajano con una de sus pinzass y lo lanza fuera de la zona segura. Reacciono y activo el sellado permanente de la puerta.


- Me llamo Skar y este es mi soldado. Somos insectoides. Cri. Creo que queda bastante claro que no somos los monstruos.

El soldado yace en el suelo. Tiene dos patass rotas, una pinza dislocada, la cabeza y el abdomen llenos de impactoss y quemadurass y parte de sus órganoss internos desparramados por el suelo. Aun así, levanta su pinza buena y lanza un saludo.

- Crik.


Fin del cuarto capítulo.


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