Relatos

3. El razor Diert en... El encuentro

La Médusé no estaba muerta, ¡ni de permiso! Todos sus sistemas funcionaban. Debido al estado de los motores no podíamos saltar, pero al menos podíamos salir de la estación y emitir una señal de socorro. A pesar de ser una antigua nave civil simian, la Médusé era robusta y estaba armada. No podíamos usar su artillería desde el puente, pero sí podíamos pilotarla. En cuanto encendimos los sistemas de propulsión, tal y como había predicho el chico, empezaron a llegar los demás.


Primero llegaron los calderanos. Edros los mira de arriba a abajo y me dice:

- Diert, encárgate del interrogatorio.

- Si señor. - respondo y dirigiéndome a los calderanos exclamo. - ¡Presentense!

- Yo soy Eriz Dom’jar y ella se llama Aurea Dom’jar.

- Por vuestros apellidos deduzco que tenéis parentesco, ¿cierto?

- Nos comprometimos fraternalmente. Dom’jar es nuestro apellido. Ya sabéis que no somos agresivos. Ayudaremos en lo posible. Puedes dejar esta farsa.

- Señorito Dom’jar, esto no es ninguna farsa. Sepa que cumplo órdenes del comandante Edros. Yo decidiré cuando termina el interrogatorio. Malditos calderanos y malditos civiles, nunca entendéis nada.

- Es usted un maleducado mi señor… - dice haciendo un ademán que me invita a presentarme.

- Diert, mi nombre es Diert.

- ¿Sin apellido? ¿Es usted un razor exiliado?

- ¡Aquí el interrogatorio lo hago yo!

- ¡Céntrate Diert! - ordena Edros.

- ¿Qué hacéis aquí? - pregunto.

La mujer calderana da un paso al frente y habla:

- Disculpe a mi comprometido. Es lógico estar a la defensiva pues estamos huyendo con desconocidos. Estábamos en la sala de ingeniería número cuatro cuando constatamos que la nave encendió motores. Hemos creído adecuado presentarnos y por eso estamos aquí.

- ¿Cómo pensábais pilotar la nave?

- Estábamos en la sala de ingeniería aprendiendo cómo funciona. Yo soy doctor en ciencias biológicas y Aurea es doctora en ciencias lógicas. Estamos dispuestos a ayudar y creo que tenemos mucho que aportar. - responde Eriz.

- ¿Tienen comida?

- Afirmativo.


Tras el interrogatorio vuelvo a mis tareas en el puente. Los civiles son estúpidos y los calderanos más. No lo entienden nunca. En caso de emergencia es muy importante seguir la cadena de mando. Edros es el oficial de mayor rango y por eso da las órdenes. Él es el más veterano piloto y comandante, su edad supera los setecientos años por lo que sé. Por eso es importante el interrogatorio, hace entender a todo el que entra que debe someterse al mando de Edros.


Los calderanos me caen flojos. Es de sobra conocida la antigua rivalidad entre razors y calderanos, pero es que yo no puedo soportarlos. Siempre van de listos. Se lo tienen muy creído. Nosotros, los razors, puede que no seamos tan inteligentes como ellos, pero sabemos respetar las tradiciones y el honor. Sabemos lo que hacemos. Tenemos experiencia.


Al poco llegan tres azurus jovencitos, un chico y dos chicas. Los interrogo. Sus nombres son Vish Meu, Asha Sein y Misha Shu. Estaban en un comedor de la zona de recreo cuando sintieron que la nave arrancaba y decidieron venir al puente. No traen comida ni conocimientos que ofrecer, solo sus sentidos y su agilidad felina.


Los azurus son gente respetable, pero estas jovencitas aun no saben ni empuñar un arma. Con el debido entrenamiento pueden ser útiles. Ya veremos si ceden. Son muy independientes, suelen hacer lo que les da la gana. Sin embargo, sus tradiciones son antiguas y su presencia es agradable.


El chico simian parece ilusionarse mucho cada vez que llega alguien nuevo. Cuando termino de interrogar a un grupo, él se dirige a presentarse y hablar con ellos. Con la tontería ha conseguido que los azurus, los calderanos y las hembras simian estén de charleta y bromeando.

- ¡Miau! - dice la simian joven, la que se llama… eh… Maille.

- ¡Ja! Que gracia, ¡una monita que sabe maullar miau! - responde la azuru llamada Misha.

- Tienes un pelo muy bonito, - dice el joven simian - ¿puedo acariciarlo?

- ¡Meu! - responde Misha.

El chico acaricia su lomo y ella empieza a ronronear. La otra azuru, Asha creo, soy muy malo para los nombres, lanza una expresión de condescendencia y un ligero bufido.

- Los azurus provienen de un planeta donde no fueron los primates los que evolucionaron desarrollando tecnología sino los felinos. - dice Eriz. - Por eso pueden ronronear. Pero ten cuidado, también pueden arañar. Su fisonomía es muy interesante.

- Meu sí, ten mucho cuidado. - dice Misha mientras ronronea y frota su frente con el hombro del chico simian… James, eso.

- ¿Tu también ronroneas? - le pregunta Maille a Vish y acerca su mano para acariciarle.

- Mejor mantener las distancias. - responde él mientras se aleja un poco.

En otro rincón, la otra mujer simian y la calderana se ponen al día de la situación.


Entonces llegan dos reptilianas. Durante el interrogatorio les pregunto cuál es su sexo pues no puedo distinguirlo. No parecen ofenderse. Se llaman Xcher Petjir y Skorzy Jalerp. Son soldados de infiltración con sus propias órdenes y jerarquía. No quieren desvelar cuales son sus órdenes pero aseguran que obedecerán a Edros mientras permanezcan en la nave. La oficial del equipo de infiltración es Skorzy y Xcher está a sus órdenes. Como cualquier buen militar, saben respetar la cadena de mando. Están entrenadas para la infiltración, la investigación y el combate de proximidad. Traen su propio equipo, sus armas y provisiones y cada una viste su traje térmico.


Los reptilianos son una especie con una gran tradición militar y son muy antiguos. Me caen fuertes. No son longevos como nosotros, pero su civilización descubrió el salto interestelar millones de años antes. Fueron los segundos en saltar, después de los viridians. Su mayor ventaja es su agilidad y su sangre fría. Gracias a esta última cualidad, pueden usar el traje térmico como si fuera un arma. Todos los reptilianos se educan de niños en escuelas militares donde aprenden a usarlo.


Al terminar mi interrogatorio el comandante Edros se dirige a las reptilianas:

- Nuevas órdenes muchachas. Vigilad a los civiles para que no provoquen ningún altercado mientras piloto la nave. Debéis aseguraros que no lleguen a esta parte del puente.

Entonces se dirige a mí:

- Diert, quedas relegado de tu puesto en el puente, yo me encargo de pilotar. Tu acompaña al joven James y explorad la nave en busca de alimento y más refugiados, parece que el chico tiene talento para hacer amigos. No quiero heroicidades. Si oléis peligro, huid e informad.

Mirando al grupo en general dice:

- Cumpliréis estas órdenes a mi señal, voy a hacer que este trasto vuele. Reptilianas, ¡a sus puestos!


Las reptilianas ordenan a los civiles alejarse y montan guardia. La nave despega con un estruendo y va destruyendo todo a su paso mientras nos dirigimos al hangar de la estación intergaláctica. La mayor de las mujeres simians y el calderano caen cuando la nave da una fuerte sacudida. Tras largo rato de maniobras, golpes y sacudidas, salimos de la estación.


- Diert, cumple tus órdenes.

- ¡Si señor!

Las puertas internas de la nave se despresurizan. Agarro al tal James por el brazo y abandono el puente con él. Cuando estamos fuera, intenta zafarse y me dice:

- Ok lo entiendo. Cumpliré órdenes y te acompañaré, no hace falta que me agarres.

- Está bien. - lo suelto. - Te quiero siempre a mi lado. Si yo ando, anda, si paro, quédate paralizado y si corro, hecha a correr. Que no tenga que decírtelo.

- Entendido señor.

- No me llames señor, no soy un oficial. En esta nave los únicos oficiales son Edros y Skorzy. Solo sigue las órdenes.


Empezamos a explorar la nave. Pasamos de largo los camarotes y vamos a la zona de recreo y al almacén más cercano. Descubrimos que aún hay provisiones en los almacenes y en las cocinas. Por lo visto, los restaurantes de la Médusé aún se usaban cuando se abría para los visitantes. Informamos de la cantidad encontrada al puente. Al rato recibimos comunicación:

- Soy Eriz. Tenemos comida suficiente para dos semanas según nuestros cálculos. Eso siempre que no encontremos nuevos refugiados en cuyo caso sería menos.

- Al habla el comandante Edros. Buen trabajo chicos, pero debemos encontrar una fuente de alimento más permanente. Seguid con la misión.

- James, ¿estás bien? Evita los peligros y haz caso a Diert.

- Sabio consejo señora García. Seguid con la misión, corto y cierro.


Continuamos la exploración. Llevamos más de media hora andando y no hemos visitado ni un diez por ciento de la nave.

- Si la nave es tan grande, muy posiblemente haya cuatro o cinco veces más alimento del que hemos encontrado, ¿no crees? - dice James.

- Puede ser. - respondo.

Nos acercamos a una de las puertas del invernadero para comprobar su estado. El invernadero es enorme, tiene un diámetro similar al de la propia nave. Si en algún lugar puede haber una fuente inagotable de alimento, es aquí.


Escucho un ruido y desenfundo mi arma. Pongo a James detrás mío y le ordeno que se agache con un gesto de mi mano. Me acerco al origen del ruido con cautela. Es una viridian. Por lo que sé, interrogar a una viridian suele ser bastante inútil. No tienen nombre, ni apenas necesidades ni casi nada que ofrecer salvo sus palabras. Le hago gestos al chico para que se acerque y empiezan a comunicarse entre ellos. En alguna ocasión tengo que disciplinar al chico. Los viridians son seres muy antiguos y suelen ser muy ancianos. El chico debe aprender a respetar a sus mayores.


Los viridians son la especie más antigua de la galaxia. Merecen un respeto. Su tecnología es muy avanzada, pero es muy difícil aprender de ellos. ¡Son plantas! No se comunican como lo hacemos nosotros. No usan códigos lingüísticos ni matemáticos como las demás especies. La comunicación más directa con ellos consiste en tomar un trago de su psique, pero las alucinaciones son tales que puedes no entender lo que intentan transmitir.


Parece que la viridian accede a seguirnos después de advertirnos sobre el invernadero. James me muestra el último mensaje de su comunicador y me dice:

- ¿Ves? Dice que tengamos cuidado con los cazadores del bosque. Eso es que debe haber peligro en el invernadero, ¿no?

Busco en el banco de datos de mi comunicador el significado de la palabra “cazador” según la expresión viridian. Cuando la conciencia de una viridian tiene una intención comunicativa, su comunicador envía un mensaje de texto con las palabras que se parecen más a lo que intenta expresar. Además, no reconocen el uso de nombres propios por lo que una palabra de uso común pueden usarla para referirse a alguien.

- Perseguidor, asesino, ¡zajano! Tenemos órdenes de alejarnos de aquí. Volvamos al puente a presentar a nuestro amigo.

Nos alejamos del invernadero y el viridian nos sigue. Decido que para volver tomaremos un transbordador de la nave y nos dirigimos al más cercano. Si funciona correctamente, podemos estar en el puente en unos tres minutos. Al acercarnos al transbordador oímos otro ruido. Oh no.


Es un vorbón y debo interrogarle. Es extremadamente gordo y fofo, viste un traje gris y sucio y carga con una bolsa llena de papeles, como todos los vorbones.

- ¡Presentese! - le ordeno.

- Soy Brgulglulorp Ajjpugxua - mientras habla, borbotean mocos y saliva de sus orificios. - ¿Quién se cree que es para interrogarme? ¡Arjjblurp! ¿Tiene la licencia de interrogador y sus permisos en orden?

- Cumplo órdenes del comandante de esta nave. Estamos en situación de emergencia. Si no se presta a cooperar tendré que llevarlo por la fuerza y responderá ante el comandante Edros.

- Estúpidos e incivilizados. ¡Criminales! Fuera de toda ley. Que forma de coartar mi libertad. ¡Sin permisos ni nada!

- ¡Ande! - le ordeno apuntándole con mi arma.

- ¡Que te lo has creído! - dice mientras desenfunda su arma. Le disparo en el brazo y deja caer su arma al suelo. La recojo sin dejar de apuntarle.

- ¡¡Ande!! - vuelvo a gritar. Entonces, empieza a andar hacia el transbordador mientras sigue refunfuñando.

- Van de listos. ¡Locos! No saben lo que es el orden. ¡Puaj! Si pudiera los mataría yo mismo. La próxima vez que tenga un arma y me ataquen los mataré. ¡Si! Y podré rellenar el documento de asesinato procedente. Los mataré. ¡Me oís! Ya veréis ya… - y así siguió durante todo el viaje hasta el puente.


Nadie se explica cómo los vorbones son una especie galáctica que ha sobrevivido hasta nuestros días. Son flojos, feos, estúpidos, muy estúpidos, agresivos y molestos. Su cultura gira en torno al uso de la burocracia, a la que veneran como si fuera una religión. Nadie los quiere cerca. Tal vez esa sea la famosa suerte del vorbón. Tal vez por eso sobreviven.


Informo de nuestros hallazgos durante el viaje hacia el puente. Al llegar, el comandante Edros se da la vuelta y nos saluda. Devuelvo el saludo. El vorbón entra y se duerme. Mientras ronca, moquea y escupe a discreción. La viridian se queda cerca del joven James.

- Por lo que veo, no hay apenas buenas noticias. - dice Edros. - A muy estirar y con mucha suerte tenemos comida para dos o tres semanas, tenemos un vorbón a bordo, los motores de salto no funcionan y lo peor de todo, hay zajanos atrincherados en el invernadero. Las demás naves han saltado tan lejos que nuestras comunicaciones tardarán años en alcanzarlas. Estamos solos. Aun así, no quiero que el ánimo decaiga. Debemos mantenernos alerta y exprimir todas nuestras opciones. La buena noticia, probablemente podamos sobrevivir dos semanas.

Continúa diciendo:

- Nuevas órdenes. Diert, quédate controlando el puente. Los demás conmigo, vamos a fortificar los camarotes y a racionar los alimentos. Si todos trabajamos unidos podemos sobrevivir. Skorzy, vosotras encerrad a nuestro molesto amigo en un lugar confortable.

- ¡A la orden! - respondie Skorzy y sige, - Xcher, encargate del vorbón y cuando termines reúnete con nosotros. Erizz, acompáñalos y cura las heridass del vorbón. ¡Golpeadle si es necesario!


Me siento en el puesto frente a la pantalla de control. Edros se adelanta a los demás y abre las puertas del puente.

- ¡Todos quietos!

Me giro y veo a un simian desconocido apuntando con su arma a Edros desde el otro lado de las puertas.

- Ahora estoy yo al mando. - dice.


Fin del tercer capítulo.


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